sábado, 10 de junio de 2017

Sentir sin Sentido




UNA OPINIÓN CRÍTICA LATINOAMERICANA SOBRE EL SURREALISMO: CÉSAR VALLEJO
POR ÁLVARO BARROS-LÉMEZ


Bretón expresó, con total claridad, la necesidad experimentada por los surrealistas, -como única posibilidad real-, de contribuir a una revolución total, radical y sin mediatizaciones de tipo alguno y que no dejará intocado ningún aspecto vital.  Vallejo señala el valor revolucionario del surrealismo durante su cercanía inicial a la III Internacional, y dice que es cuando adquiere trascendencia social.
Por ello, si bien la protesta surrealista por el estado actual, -para la época de eclosión del movimiento y para el momento actuales para Vallejo compatible con la concepción marxista, la negación y el amor por el pasado, se enfrentan al concepto de evolución progresiva y creciente de la Historia.
Para Vallejo, la revolución de Breton se limita a un plano aristocratizado. Para ello recuerda que Breton anuncia, en el Segundo manifiesto, el triunfo del surrealismo por haber logrado "suscitar, desde el punto de vista moral e intelectual, una revolución de conciencia".
El punto de partida de Vallejo es la realidad, el hombre de todos los días, esa aparentemente destructiva cotidianeidad en la cual debe sumergirse cada día ese ser humano gris y cargado de problemas.
En cambio para el surrealismo la búsqueda debe estar centrada en la creación de otra realidad, una que se aleje y se sustraiga de la cotidianeidad. Un nuevo orden que se producirá a mitad de camino entra el sueño y la realidad existente.
En su Segundo Manifiesto, Breton señala: "Todo induce a creer que existe cierto punto en el espíritu desde donde la vida y la muerte, lo real y lo imaginario, el pasado y el futuro, lo trasmisible y lo intrasmisible, lo alto y lo bajo, dejan de percibirse contradictoriamente. En vano se buscaría a la actividad surrealista otro móvil que la esperanza de determinar ese punto.
Podría entonces señalarse que, la negatividad que Vallejo le atribuye a la creación surrealista, solamente es adjudicable a la negación surrealista de la realidad existente. Pero hay que convenir en que los surrealistas no son negativos en cuanto a lo que podría plantearse respecto a la posibilidad creativa avanzada y revolucionadora. Pese a sus diferencias, tanto en Vallejo como en los surrealistas existe un sentimiento común: el descontento por la realidad circundante. Pero de ello, ambos generan una diferencia básica: la forma de concebir esa realidad de cambio deseada. En la concepción vallejiana, ese cambio sólo puede producirse por el cambio progresivo de la Historia, ligado estrechamente a la lucha del proletariado por la conquista del poder. Para los surrealistas, en cambio, la realidad, está en el hombre mismo. Por ello, el cambio está en él, individualmente.
Xavier Abril le señalan elementos similares a los ubicables en la producción surrealista: un cierto gusto por lo misterioso y lo ocultista, una aparente utilización de elementos de la intuición y, sobre todo, una evidente afinidad con elementos de la concepción surrealista de la belleza.
Podríamos agregar, a lo ya señalado, muchos de los elementos que componen "Fabla Salvaje", -presentimientos, sueños y sucesos misteriosos-, que llevan, a la infelicidad, a la disolución y a la destrucción de un feliz matrimonio campesino, con una fijación fatal hacia la muerte, que bien se puede emparentar con diversos elementos de trabajos surrealistas.


CRÍTICAS AL SURREALISMO ANTONIN ARTAUD Y SU "BLUFF SURREALISTA"

Debo asumir en estos momentos del curso, mi adscripción al Surrealismo y a sus postulados de manera que la objetividad quizá se vea perturbada, lo cual como todos comprenderéis es una prueba más de surrealidad o sinceridad.
A pesar de lo que pueda pensarse Freud fue muy crítico con la explotación artística del sueño que pretendían los surrealistas a los que acusaba de una falta de rigor.
"Una mera colección de sueños sin las asociaciones del soñador, sin conocimiento de las circunstancias en que han ocurrido, no me dice nada y me resulta difícil imaginarme lo que puedan comunicar a otra persona".
"Un sueño no nos dice nada sin el conocimiento de la personalidad, de los conflictos especiales, síntomas y vivencias del que sueña. Una obra de arte nos dice muchísimo, aun cuando nada sepamos del autor".
En opinión de Freud el arte es sublimación entendida como una desviación de un instinto de su objeto directo, no admisible socialmente y su transposición a la orbita de una satisfacción indirecta (e intachable desde el punto de vista social). Según Freud " el sentido de la sublimación consiste en que ésta despoja al instinto de sus cualidades socialmente negativas, sin privarle de su capacidad para producir placer".
Sin embargo, en el surrealismo la expresión del arte busca separarse de este concepto de arte-sublimación por cuanto conlleva la noción de represión y sobre todo de aceptación social y esto es lo menos que deseaban los surrealistas.
Partiremos de dos párrafos del "Primer Manifiesto del Surrealismo" Breton (1924):

1. - Definición de Surrealismo " como automatismo psíquico puro, por cuyo medio se intenta expresar, verbalmente, por escrito o de cualquier otro modo, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral".
2. - Inquietud hacia la exploración del inconsciente. "Quizás haya llegado el momento en que la imaginación esté próxima a volver a ejercer los derechos que le corresponden. Si las profundidades de nuestro espíritu ocultan extrañas fuerzas capaces de aumentar aquellas que se advierten en la superficie, o de luchar victoriosamente contra ellas, es del mayor interés captar estas fuerzas ante todo para, a continuación, someterlas al dominio de nuestra razón si es que resulta procedente".
En ambos vemos que coinciden en cuanto al inconsciente, no lo son sin embargo en cuanto al papel de la razón, facultad que aparece y desaparece en la escena surrealista en multitud de ocasiones, aunque la tendencia fue la de incorporarla, alejándose del ancestro Dadá.
Pero a la idea expuesta por Bretón del inconsciente se le opone varios personajes:
Paul Valery, quien contra la preeminencia del subconsciente subraya la conciencia del artista: "La verdadera condición de un verdadero poeta radica en lo que él es más distinto al estado del sueño".
Freud, desde el punto de vista psicoanalítico, se refiere al "talento artístico" como "flexibilidad de la represión", es decir como la posibilidad del artista de acceder más o menos fácilmente a su subconsciente.
Hauser va más lejos y pone de manifiesto que si el Surrealismo niega la validez de la razón, la lógica y sus productos en aras de la imaginación, el estudio del sueño, del inconsciente etcétera conduciría a iluminar la lógica del espíritu, reivindicando así la razón y a la coherencia al nivel más profundo. Con lo cual en palabras de Hauser "Toda indagación científica del arte paga el conocimiento adquirido con la destrucción inmediata y en último término insustituible de la vivencia artística".
Podría mirarse a la obra surrealista profundamente con la individualidad de su autor si se considera el momento específico en el que vive y se conforma su inconsciente, maraña inextricable de la que se obtiene una obra nueva (buena o mala). O bien considerar que sin la identidad recibida por la acción racional de su autor la obra se convierte en ambiguo reflejo de las impresiones del sujeto, ambiguo producto ideológico. Es una creación en la que paradójicamente, por una parte se supone libre en virtud de la ausencia de los filtros racionales pero por otra parte lo producido es así y no puede ser de otra forma. La no determinación por parte de la razón genera una obra absolutamente determinada.
Si como propone el surrealismo, se libera de la conciencia, todo el subconsciente podría emerger libremente. Pero parece no ser de ese modo, los datos almacenados no afloran de manera indistinta sino determinados por diferentes condiciones, como pueden ser los distintos grados de represión o libertad con que han sido almacenados, lo reciente de su percepción o incluso los disfraces que adoptan al presentarse en escena.
Para acabar una frase de Aragón refleja más que mis palabras: "Si siguiendo algún método surrealista escribís tristes imbecilidades, serán tristes imbecilidades" Traité du style.
Por último algunos críticos de pintura señalan la paradoja existente en las imágenes surrealistas entre su realidad y su surrealidad, pues si criticaban a los impresionistas por quedarse en la sensación visual de las cosas considerándolos por ello superficiales, los surrealistas buscan la surrealidad, donde, aquí la paradoja, las imágenes se quedan también en la superficie de las formas, se trastocan los órdenes cotidianos y con esto se intenta alcanzar objetivos poéticos, pero sin abstracción sobre el objeto en sí, por lo que no logra adentrarse en él.
El hecho de eliminar a la razón como punto de partida y con ella a la reflexión, hace que la imagen surrealista sea parecida a la del pintor que pinta cosas "de memoria" aunque en este caso se diría que pinta de "inconsciente" con lo que se obtiene una especie de naturalismo que describe Dalí como "instantánea de lo irracional concreto". 










Referencias
Críticas al surrealismo. disponible en: http://grupos.geomundos.com/cultura.surrealismo/mensaje-criticasalsurrealismoantoninartaud.html



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