sábado, 10 de junio de 2017

La persistencia de la Memoria

      

 Óleo de 1931 realizado por Dalí. M.O.M.A. Nueva York.
La persistencia de la memoria, conocido también como “Los relojes blandos” o “Los relojes derretidos” es un famoso cuadro del pintor español Salvador Dalí pintado en 1931. Realizado mediante la técnica del óleo sobre lienzo, es de estilo surrealista y sus medidas son 24 x 33 cm.


 En el cuadro se maneja la luz en diferentes focos, una parte de enorme luminosidad hacia el fondo y a la izquierda y otra de oscuridad hacia la parte inferior derecha. Se plantean los colores  blanco y  marrón, como luces y sombras y predominan otros colores como el azul y gris contrastando con los tonos cálidos  como el amarillo. La composición del cuadro es marcada en gran parte por la horizontalidad, la verticalidad por  el tronco del árbol y por las líneas curvas de los relojes y de la figura central, que parecen haber sido introducidas para proporcionar un lento movimiento a la quietud de esta playa.
Dalí ha elegido un punto de fuga que domina y realza los objetos del primer plano a la vez que se alarga el punto visual hacia el paisaje, resaltando  la montaña rocosa con el fin de mostrar una realidad, al fondo se observa un monte y lo emplea en el cuadro, haciendo un paralelo de realidad y sueño. La casa de verano de su familia a la sombra del monte Pani, le inspiró para plasmar sus semejanzas en sus pinturas. En la persistencia de la memoria, el monte aparece en el primer plano, mientras que el cabo Creus y su costa escarpada destacan en el fondo.
El cuadro está dividido en dos partes no simétricas. A la derecha es oscura y con un foco de luz que suavemente ilumina los objetos. Los colores oscuros resaltan la persecución y dificultades que tuvieron los artistas surrealistas
Además, dominan las líneas horizontales del mar al fondo y de la rama seca del árbol junto a una línea vertical hecha por el mismo tronco. Esta última equilibra la composición. Dando una perspectiva que pretende mostrar lo irreal y real.



Otros elementos dinámicos que se observan son las líneas diagonales en la mesa, la cabeza y las líneas curvas en los relojes, visualizando como se agota el tiempo reflejando el temor del autor hacia la muerte. 

 En la pintura se exponen cuatro relojes, tres de ellos permiten ver el tiempo y el otro se muestra boca abajo y sobre el varias hormigas con el fin de representar la decadencia de la humanidad.

Los blandos tienen dos horas diferentes dando a entender la relatividad del tiempo, lo mortal y consumible teniendo en cuenta que el conocimiento se va desapareciendo igual que los relojes derretidos.

 Debajo de un de los relojes se observa el perfil de un rostro, se dice que es la cara del mismo autor representado como una materia blanda y vencido por el tiempo.




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